PARA MI AMIGA… MI AMOR… MI IMPOSIBLE.
En nuestro pueblito, de calles de tierra, cocales y olor a agua fresca, en la misma manzana en donde tú vivías, allí vivía yo. Éramos muy pobres y me ganaba la vida haciendo mandados y repartiendo pan en una bicicleta vieja.
Cuando éramos pequeños, crecimos juntos y fuimos a la escuela; ya me gustabas, y sentía maripositas en el estomago cuando te veía con tu informe de color azul y blanco, con tu falda de paletones y tirantes.
Cuando te agarrabas el pelo y te hacías una cola, que linda te veías..
Ya en la secundaria, un tanto más grandecito, mis sentimientos crecían como el acne en mi cara, cada día que pasaba era más mi necesidad de verte, con tu uniforme de escuela.
Trataba de verte, aduciendo alguna “casualidad”… te veías tan linda con tus dientes blancos, tu pelo suelto bien peinado y siempre oloroso a jabón, a limpio.
Me recuerdo que me daba vergüenza que me vieras mis pies descalzos, yo me había prometido comprarme botas en cuando tuviera un poco de ahorros, pero era tan difícil, mi mama siempre estaba con urgencias de dinero, mi papa era un bolo y me sacaban de mi cofrecito lo poco que me quedaba.
Lo triste fue cuando fuiste cambiando, tu cuerpo de nena se hizo de señorita, ya no usabas calcetas al ojo del pie, tus piernas eran torneadas, firmes y un color suave, me encantaban tus rodillas. Tus pechos crecieron y eran tan duros y se veían tan suaves y tersos. Tu, aunque teníamos la misma edad, tenias cosas ya de patoja madura, algo había cambiado en ti, ya no te interesaba acostarte a mi lado en la grama en el campito cerca de la casa viendo al cielo azul a buscarle formas a las nubes que pasaban, ya no te interesaba que te mostrara hasta donde podía lanzar una piedra, o que bajara aquel mango ya de punto del gran árbol cerca del camino.
Rompiste mi corazón cuando me dijiste que te gustaban los hombres maduros y que te aburrían los patojos chorreados... me empujaste y saliste corriendo. Y cuando te busque en la noche, esa noche con olor a lirios y canto de millones de grillos, tire la piedra sobre la lamina de tu casa en señal de “aquí estoy, soy yo” como siempre lo hacia, mas nunca saliste. Como me dolió, pasar horas y horas con los ojos bien abiertos en la oscuridad que hasta me dolían y la boca abierta y seca. Y tú, jamás saliste a la cita de siempre.
Te espere al día siguiente en la esquina, no fui a repartir pan por verte, y me dijiste que yo no era mas que un indio shuco descalzo…. Que te dejara en paz…. Que no era hombre para ti….Y tenias razón, eso era, un pobre indio descalzo sin futuro mas que tu, porque lo eras todo para mi.
No había nada mas lindo, más soñado para mí que algún día fueras mi mujer, madre de mis hijos. Obviamente tu ansiabas algo “mas” que el amor de un niño, con corazón de joven y fuerza de amar de hombre como yo. Me aleje, como arrastrando la cabeza, encerrado en el manto de mis mas lindos recuerdos de patojos, como me cae de mal el tiempo que pasa sin perdonar a nadie… como me hubiera gustado ser siempre patojo, indio shuco para seguir jugando a las escondidas contigo, arranca cebolla…electrizado, tenta y tantas otras cosas que jugábamos como lo que éramos…, unos patojos chorreados.
Gracias a ti, me logre superar, estudie y trabaje, hice de todo menos robar, vender periódicos y lustrar zapatos; saque mis secundaria y seguí para maestro. Un día, me compre mi primer par de botas vaqueras y hasta usaba el pantalón adentro de ellas, como mostrándolas; parecía indio verdulero, pero que jodidos, era feliz.
Estudie y me gradué y llegue a donde quería estar, llegue a tener cosas y me di mis gustos, pero nunca te aparte de mi mente y nunca deje de soñar contigo.
Cuantas cartas se guardaron en el cofrecito de madera de pino que me regalaste, cartas que nunca te llegaron porque nunca te las mande. Cartas que cuando las volvía a leer, me hacían llorar... Cartas que hoy me enseñan que el amor es más fuerte que cualquier candado, que cualquier cadena, que cualquier cosa.
Supe que apenas con diez y seis años encima, te fuiste con un hombre, como el que siempre dijiste que querías tener, un hombre maduro, alto, musculoso con pelos en los brazos y en el pecho, también supe que te pegaba, que te engañaba hasta con putas y que no duraba en ningún trabajo por su vicio del guaro y las cervezas. Supe que tuviste dos niños, que se te murió uno de pulmonía, y que te has envejecido; que aparentas el doble de años de los que realmente tienes. Supe que ese hombre te boto uno de tus lindos dientes blancos y hoy usas puente.
Supe que murió tu papa y que tu mama esta algo loca, supe que mataron a tu hermano el mayor y que perdieron la casa en la manzana en donde vivíamos y crecimos juntos.
Estoy convencido que las cosas de esta vida suceden en relación al tiempo, que así como te conocí hace mas de cuarenta años, y pensé que no había nadie como tu, al mismo tiempo el destino nos jugo una mala pasada.
Yo no era para ti, y tú no eras para mí… mas sin embargo, te extraño y hasta te he echado de menos.
No reniego nada de lo que no fue, porque si no fue es porque no debía de ser, tengo que aprender a vivir con lo que es, con lo que tengo, con lo que soy y darle gracias a Dios por la vida, pero te doy las gracias a ti también porque cuando me rechazaste me pusiste un reto enfrente, el de tratar de ser mejor, el de tratar de superarme, empezando por usar zapatos que al final fueron botas vaqueras.
Ayer me entere que después de muchos meses de sufrimiento y agonía, entregaste tu alma a Dios quien te arranco la vida con un cáncer de matriz. No hice nada mas que suspirar profundo, como diciendo en mil palabras sin sonido…
Que descanses en paz patoja, que descanses en paz mujer… quizás nunca fui nada ni nadie para ti, quizás en tu vida tan llena de agonía, con un marido violento, una familia desintegrada habían otras cosas que llenaban tu recuerdo y quizás de este amigo tuyo de infancia ya ni te acordabas de el.
No importa, yo desde el lugar en donde me encuentro le pido a mi Dios que te perdone tus faltas de humano que tuviste en esta tierra, que te reciba en su seno y que te de descanso eterno… descansa en paz amiga de siempre.
Con amor eterno…El Indio shuco.
LV Noviembre 12, 2000