Mi Experiencia II Parte

Publicado en por Luis Victorio

Viene de 1a. parte

Capitulo 5:
  El Túnel… el oscuro y confuso túnel.

 

Era una mezcla de pesadilla y sueño hermoso. Así, de repente sin noción de tiempo estaba acostado boca arriba sobre una pequeña balsa de madera apenas si cabía, estaba exactamente a mi medida. ¿Que era esto?… ¿Un sueño?.. o ¿Una pesadilla?.. El intelecto aquí no funciona.  Ves y escuchas cosas más allá de tu entendimiento. Era una tabla que podía flotar sobre algo. Era como estar acostado sobre una puerta de madera, mantener el equilibro era el secreto.  Flotaba y flotaba sobre algo misterioso, era como un río, como un desagüe gigante, no era agua, a veces se volvía indescriptiblemente asqueroso, con piezas de cadáveres en descomposición flotando, como un río abruptamente lleno de desechos humanos. Era como un gran y gigantesco desagüe…En espacios sin tiempo, se tornaba en un río limpio y claro que emanaba olor a limpio y puro, hasta se podía distinguir la arena brillante desde el fondo.  No me podía mover, no tenia espacio a ni siquiera tratar de ver a un lado;  La balsa se movía, peligrosamente y corría el riesgo de caer. Al fondo del silencio, ese silencio hueco y misterioso, se podía escuchar una voz femenina que decía: “No voltear a ver al fondo, no dejarse engañar, mantengan su fe firme hasta que lleguen a puerto seguro”…  Era una voz casi metálica, como las que se escuchan en los aeropuertos internacionales, cuesta entender y a menos que se ponga debida atención puede uno saber que están hablando. …“No voltear a ver al fondo, no se dejen engañar, mantengan su Fe,  firme……”. Mi vista iba fija al techo sudante de ese túnel misterioso, oscuro a veces y lleno de luz y aire fresco otras.  Era difícil continuar así, yo tenia que enderezarme, tenia que ver hacia donde me llevaba esa corriente, empujada por nada. A veces la balsa en forma como puerta de madera, no se movió ni un centímetro, y se atascaba entre la porquería y suciedad de lugares hediondos y fétidos que hasta la nariz ardía de lo fuerte del mal olor. 


Al intentar moverme cayó uno de mis brazos, el derecho dentro del agua. Inmediatamente sentí que se  congelo, como que lo hubiera metido en un líquido congelante que me dolía y no lo sentía…Estaba paralizado; yo sabia, sin que nadie me lo haya dicho, que si no lo masajeaba inmediatamente lo perdería. El problema era como masajearlo si no podía moverme, corría el riesgo de caer de la balsa y entonces se acabo el juego.

  

Capitulo 6:  Los paisajes. A lo largo de ese interminable recorrido en donde el tiempo no existe, podía ver paisajes, parajes, lugares hermosos y bellos. Gente alegre y desnuda, hombre y mujeres que corrían a la orilla del río, saludando y llamando, si,  llamándome a que me detuviera, a que me quedara allí.  Cuantas ganas tenía de quedarme, de detener ese misterioso paseo por ese túnel.  Como me dolía la espalda, las piernas. Estaba tieso… tullido…, entumecido, quería estirar las piernas y esos lugares se miraban tan ricos, tan frescos, tan alegres, tan sensuales. Entonces se me olvido la constante voz de fondo que decía:  “No voltear a ver al fondo, no dejarse engañar, mantengan su fe….”

 

…Y quise detenerme… y cuando extendí mi brazo izquierdo para que alguno de los cuerpos bellos desnudos que corrían a la orilla, con guirnaldas de flores de lindos colores sobre su cabeza, me jalaran y quedarme allí con ellos. El paisaje no era más que una pintura, un espejo, una nada.  Me sentía volver loco. Y me decía a mí mismo. Me estaré volviendo loco?.. Pero inmediatamente me corregía a mí mismo y me decía:…¡No! … Yo estoy bien…Yo estoy sano…, no sé a donde voy…, pero confío en JESÚS él me llevara a donde él quiera.  Y así, en silencio, sin hablar  más que en y con mi mente, recitaba el Salmo 23. “El Señor es mi pastor, nada me falta, en verdes pastos él me hace reposar, y a donde brota agua fresca me conduce, fortalece mi alma, por el camino del bueno me dirige por amor de su Nombre; aunque pase por quebradas muy oscuras no temo ningún mal, porque Tu estas conmigo JESÚS, tu bastón y tu vara me protegen...” Y así continuaba mi jornada, clavado a esa balsa, a esa tabla sin importar a donde me llevara. Cerré mis ojos para no ver mas los engaños, las maravillas de oropel que se me mostraban a lo largo; tenia un solo pensamiento y era, por alguna razón estoy aquí, por algo que no entiendo estoy aquí, entonces me quedare quieto… y tratare de dormir, estoy tan cansado, tan cansado… tan cansado….


 
Capitulo 7:    El Encuentro: 

En un pasillo grande inmensamente grande al final de un graderío que desaparece entre la neblina de su misma altura, allí encontré al Anfitrión, al gran anfitrión.  Allí parado al centro de un salón inmenso con columnas blancas bien altas, y con un techo en forma de Omega en donde entraba una gran luz, una luz tan clara que parecía de color blanco, pero que sus rayos y fulgor  eran azules o quizás una mezcla de los dos.  Una luz que acaricia la piel como madejas de seda, una luz que no permite que se pueda ver de donde viene porque al intentar hacerlo duelen los ojos y no se ve nada.  Si, una luz que como resplandor  hacia ver a nuestro anfitrión mas sublime, como lleno de pureza, como recién bañado, como que si sobre sus hombros caía una gran pero suave cascada de agua fresca; y cuando digo nuestro anfitrión, era porque a mi ingreso a ese gran salón llegaba más gente, más personas, hombres, mujeres y niños de diferentes rasgos y diferentes razas.

 

Recuerdo que a los niños los hacían pasar por una puerta de color blanco y estos no tenían ningún miedo, por el contrario se iban de la mano de sus chaperones que los esperaban a cada uno con una sonrisa de amor en sus labios. A nosotros los adultos nos esperaba ese personaje que no le veíamos su rostro, su cara era como una estrella con ojos. Era alto y vestía una túnica blanca de alguna tela fina, su voz era fuerte y firme, pero calma y apaciguante. Por alguna razón que no entiendo,  todos le entendíamos y nos hablaba en algún idioma universal, o quizás nuestros oídos entendían su voz,  no sé. Nuestro anfitrión  era nadie mas que ell mismo Creador del mundo. El nos llevo a caminar y todos nos sentíamos bien a su lado, a pesar que éramos varios cientos de recién ingresados; nadie de nosotros veía hacia atrás, no importaba solo queríamos estar cerca de Él y no perdernos de lo que Él decía. Entramos en un salón que tenia como media luz,  ni muy oscuro ni muy claro y a manera que entrábamos mas en ese salón este se hacia más grande como una colina, con lomas y pequeños cerros pero lo más interesante era que estaba lleno de velas o candelas y al observarlas cuidadosamente se podía ver como unas se extinguían y otras se encendían como automáticas…Él,  sin embargo,  se movía por donde quería, no había caminos, era como un manto lleno de velas y nosotros los recién llegados tratábamos de no pararnos sobre ninguna de ellas por temor a apagarlas accidentalmente, en cambio Él con el aire de su paso al caminar apagaba muchas velas.

 

Me anime a hablarle y decirle: Mi Señor, he notado que algunas velas se apagan cuando  Usted. camina entre ellas. Él me contesto: <Las velas representan la  vida y a mi paso  siempre habrá unas que se extinguirán, pero si observas bien,  te darás cuenta que se encienden mas de setenta veces siete por cada una que se apaga y esas son vidas nuevas>. <Date cuenta también> me dijo. <Que hay muchas velas que se han torcido, porque no resisten el calor de la vida y terminan por quemarse por sí solas>.  Nos llevo a un gran graderío como teatro al aire libre en donde el escenario se ve allá abajo. Nuestro anfitrión, ese señor de la cara sin rostro, el de los ojos limpios y sonrisa contagiosa, el de la túnica blanca y brillante, el que no le veíamos caminar, mas bien flotar, el que escuchaba a todos y cada uno, el que nos llamaba por nuestro nombre al hablarnos, se coloco al centro del escenario y nos pregunto que quienes queríamos hablar de nuestra vida. Recuerdo que fui unos de los primeros que pase al frente a hablar de mi vida, a relatarla como un ayer, como un pasado, como que si todo empezaba allí de nuevo relate mi infancia y la volví a vivir conforme la iba narrando, compartí con todos los que allí estaban en la misma condición que yo los momentos mas felices de mi vida, las tristezas, fracasos y sinsabores, mis sueños y aspiraciones.

 

Todo el ambiente era de alegría, no había aburrimiento, era como cuando uno esta  en un retiro, en donde el tiempo no importa...  y allí, en ese lugar de sueño, en esa ciudad de grandes paredes e inmensos jardines, lugar de cascadas y llanuras verdes, lugar en donde no hacia ni calor ni frío, en donde se respiraba un olor a campo, a flores, a vida, allí en ese lugar   el tiempo se detuvo…Era como que lo mejor de nuestra vida estaba en estado fijo, inmortal, perenne, vivo.  Pero me hacia falta algo, mi esposa, mis hijos, mis amigos. A pesar de la lujosa compañía de nuestro anfitrión, me sentía triste, y Él lo sabía porque leía nuestra mente y sin hablar yo sentía que me estaba diciendo algo, comunicándose conmigo y me preguntaba:  < Estas triste?... No estas feliz aquí?... Que quieres?.., Que deseas?....>  Yo le contestaba mentalmente, en el preciso instante de pensar algo, era como que Él leía mis pensamientos, no podía ocultarle nada era imposible.

 

Entonces le dije: -- Señor estoy triste porque no me despedí de ninguno de los conozco, y no les dije a donde iba, y seguramente están preocupados por mí…Yo me refería a esos buenos amigos que se separaron de mí tan abruptamente como lo que estaba pasando. Tenía una gran necesidad de verlos. Quería ver y sentir, y quizás escuchar que sentían por mí. ¿Ya me habían olvidado? Seguramente que no, pero quería salir de la duda. Quería ver a mis amigos de iglesia y a mis amigos no de iglesia pero amigos al final, en fin a tantas personas que amo y estimo. Él me dijo < Quieres ir a verlos?... <Te gustaría visitarlos?..>

 

Al escuchar esto, yo sabía que algo inmenso había pasado, ¿Porque me decía “visitarlos”?; sin embargo tenia miedo de pensar en nada, de aceptar que estaba en ese lugar maravilloso por una sola razón, yo estaba muerto. Si...  muerto, sin vida, me encontraba en un estado en el que siempre tuve temor de estar. Finalmente había alcanzado estar en un estado al que todos temen, al que yo mismo temía. Colocar esa idea en mi  intelecto era aceptar la realidad, pero aun así, sabia que no podía alcanzar tal privilegio de estar de frente al Señor a menos que estuviera muerto a la vida terrenal. El Señor me dejo visitar a muchas personas de una manera mágica, que me cuesta trabajo explicar, solo tenia que pensar en ese alguien y ya… en cuestión de segundos estaba al lado de esa persona,  le podía escuchar, los podía sentir, me les ponía enfrente, y caminaban a través de mí, como que si fuera un fantasma,  algo sobrenatural…. Ponía mi cara enfrente de la cara de los que visite y hasta sentía su aliento, pero ninguno me vio, quizás me sintieron, solo ellos los saben…La verdad, nunca les he preguntado.

 

Muchas de las personas que visite las encontré en el momento de su oración; que tan cerca estaban de experimentar lo que yo estaba viviendo. Que delicioso escuchar como le hablaban a Dios en sus oraciones y yo estaba allí como un fantasma, como una proyección de película, visible pero intocable, tocable pero invisible. A muchos les deje un beso de amor, pasión, y amistad, como en señal de ¡“Ya regreso, nos vemos mas tarde” …Pero se acercaba el día de mi vuelo final… El día de “graduación”, el día del viaje, el día que todos esperaban, el día que Jesucristo tuvo también, el día de la verdad, el día de la decisión, el día de la resurrección a esa nueva vida, el día en que nadie nos podía tocar.

 

Todos los “graduandos” teníamos un brillo, un fulgor especial, una sensación de emoción en el pecho, como que nos falta el aire. Estábamos desnudos apenas cubiertos por un lienzo de tela como tipo Oriental  color blanco,  pero un blanco que reflejaba como papel aluminio, no había vergüenzas o prejuicios  de parte de ninguno a pesar que estábamos mixtos, hembras y varones, gordos y flacos, negros y blancos, orientales y occidentales, altos y chaparros.  Había en el ambiente una alegría y se reflejaba  en cada uno de nuestros rostros y todos mirábamos hacia arriba, hacia una luz que al proyectarse hacia abajo se metía y atravesaba las nubes, una luz como del Sol, una luz que al contacto con ella se entraba en un estado de levitación, como un imán. Sentía como esa luz nos jalaba hacia arriba. Era algo maravilloso. Cuando era niño, soñaba con poder volar y muchas veces ya adulto soñaba que volaba sobre montes y montañas, sobre los árboles, sobre ciudades, pero ahora era el gran momento,..... La hora de la verdad.

  

Cada uno fuimos llevados a la orilla de un precipicio, al final de un valle. Al fondo del precipicio se veía un río como un rayón de lápiz. …Y allí estaba yo,  vestido y listo para elevarme.  Atrás de mí a una distancia de mas o menos cien metros estaba mi familia, mis amigos y los que amo, todos felices del gran evento, con un gesto de orgullo dibujado en su pecho porque yo, Luís Victorio estaba a punto de llevar a cabo algo trascendental. Tenía alegría pero aun estaba triste, sentía que mi labor no estaba concluida en la vida, que aun faltaba mucho por hacer. Al fondo, se escuchaba una música que jamás antes mis oídos habían escuchado; era una música de coro infantil, escrita y compuesta por el mismo Dios;… tonos suaves e intensos, sin finales ni pausas, como con un aliento eterno, música cantada con la misma alma,  alabando y glorificando al Señor de Señores, al mismo Creador del universo. Cada uno sabía su rutina; teníamos que acercarnos a la orilla del precipicio y caminar...  si, caminar sobre el vacío sin temor de caer al fondo, y de allí la luz se encargaría de todo, solo teníamos que abrir nuestros brazos como imitando volar, pero sin agitar los brazos, solamente abrirlos y ver hacia la luz. …Y di el paso, sin miedo, sin temor, con alegría, con firmeza, di un último vistazo a mis amados y amigos, y di el paso.

 

Escuche un  Ahhh!!! De exclamación de todos al verme dar el paso, unos aplaudieron otros en silencio lloraron. Todos me dijeron adiós, unos gritaban... Te amo!!!! Siempre te amare!!!!!... Siempre te llevaremos en el corazón!!!.... Que seas feliz... muy feliz!!!. Teníamos unas mariposas gigantes y transparentes planeando, volando por debajo de nuestro  cuerpo, sin hacer contacto podía sentir que mi cuerpo rozaba sus alas como de papel de arroz, estas tenían unas colas largas como listones que ondeaban al viento.

 

Yo miraba a mi izquierda y veía decenas de individuos que volaban hacia la luz, unos se saludaban entre sí, levantaban su dedo pulgar hacia arriba como en señal de “aquí vamos”.  Vi hacia arriba, sobre mí volaban otros que de igual manera iban cantando libres, a garganta abierta.  Yo decía casi cantando, casi gritando, con una emocion que hincha el pecho, ¡bendito seas señor, bendito y alabado seas señor!.., y no me salía otra cosa mas
que esas dos palabras, iba temblando pero no de frío, quizás de emoción. 
…Y vi un águila que volaba a mi lado, de donde salió?...No sé pero allí iba como compitiendo conmigo y me recordé que en mi Iglesia del Espíritu Santo, el padre Francisco nos hablaba siempre de Volar como Águilas. …Y allí estaba yo volando como un Águila, mejor aun, al lado de un Águila. Vi hacia atrás y vi a los míos, mi familia que me despedían con pañuelos blancos, y se hacían más pequeños conforme me alejaba de ellos, y me entristecía porque sabia que algo estaba pasando conmigo, con mi cuerpo, con mi alma, entonces escuche una voz que me hablo al  oído, y me dijo:  ¿<Luís,  Estas triste?... ¿Quieres regresar?>…En silencio, en mi mente, sin decir palabra conteste: --Señor, que se haga lo que tú quieres, no lo que yo quiero, solo ayúdame a vencer mi tristeza, a entender mi realidad, a cumplir con tu voluntad—La voz nuevamente me dijo: < Si tu quieres volver, solo tienes que pedírmelo, yo te amo y te quiero conmigo mas allá del Sol, pero puedo devolverte a los tuyos, si así lo deseas?>, Yo  conteste: --Señor mío y Dios mío; siento... creo,  que puedo hacer mas por ti y por los míos. Déjame volver para mostrarle a los que quieran oír lo que tu me has enseñado hasta hoy, no tengo miedo de morir porque ya se como eres, no tengo miedo de perecer porque se que vivo en ti.--  --Tengo miedo de volver y no encontrarte, porque ahora que te conozco no me quiero separar de ti nunca—Entonces la voz me dijo: < Siempre estaré contigo, por todos los tiempos, cuando quieras hablarme,  háblale a tu corazón, el te guiara hacia mí, que así sea, vuelve y recibe mi paz >...De pronto, fui perdiendo fuerza ascendente y comencé a girar sobre mi lado derecho volviendo hacia el lugar de partida y me sentía feliz muy feliz de volver. Y volví a la vida, desperté de mí sueño, regrese de mi viaje. Los doctores le llaman estado de coma, yo quiero llamarle UN ENCUENTRO CON EL SEÑOR.

 

Mientras mi alma viajo a esos lindos lugares y vio lo que pocos han visto, mi cuerpo herido y calcinado era reparado y remendado para ser útil, para dar testimonio del amor de Dios al darme la opción de poder regresar, alabar su nombre y a hacer cada cosa que se me permita hacer... En el nombre de Dios. Amen.  Somos de  Cristo Jesús…. Christi Jesu Sumus…Nadie vive ni muere sólo para sí. Sea por nuestra vida, sea por nuestra muerte, a Cristo pertenecemos.

 Reconocimientos CON ETERNA GRATITUD Agradecimientos en mis horas, días, semanas, meses y años de angustia. Por haberse preocupado por mí, por haber orado por mí, por haber estado pendiente de mí, por  compartir el dolor. Por su misericordia, por su siempre leal amistad a todos amigos y conocidos, a compañeros de trabajo y a usted que lee este testimonio, muchas gracias. mpecial agradecimiento  eterno, en donde no hay moneda en este mundo que pueda compensar su interés por salvarnos la vida...  Ingeniero Mario Mena y su apreciable familia que desde el primer día estuvieron pendientes de todos nosotros con un interés de familia… Doña Kathy de Mena, quiero darle testimonio que sus oraciones funcionaron… A la familia Bruderer que en los momentos de agonía nos sostuvieron con su oración y rezamos juntos el Padre Nuestro como en un intento de saber reconocer que somos mortales  y que al Padre iremos. Roberto (el negro) Bolaños, Marito Mena,  Raúl Ortiz, Luís Sandoval, Rudy Corea, Daniel Cottone, Javier Flores, Cesar (gavilán) Dávila, Oti Morales, Ingrid Yaeggy, Patty Escobar  y muchos otros que hicieron  tanto y hubiesen querido hacer más. Gracias. A mi segunda familia, gente que amo y que visite en es viaje fantástico, en ese limbo; el personal  de mi departamento de M&S, a Shenny Toledo quien nunca dudo que yo volvería, a Vilma Nuñez por sus llamadas de apoyo y su fidelidad como amiga, a Silvia Ceron quien siempre lloraba al hablar conmigo, Mario Linares,  María Estela Arriaga, y tantos que estuvieron pendientes siempre atentos  del retorno del “Jefe pluma blanca”. A los doctores y personal medico del Hospital Herrera Llerandi de la Ciudad e Guatemala. Al Doctor Richard Kagan; gracias por creer en mi fuerza de voluntad por querer vivir. A todas las enfermeras de la unidad de quemados del Hospital UC de Cincinnati, Ohio, fueron tantas y no recuerdo sus nombres, que Dios les pague. A los Físico-terapeutas: Mike Tiffany, Ana Martín y mi amiga personal que adoro por su “extra mile” que dedico conmigo,  Jeanne Bens. A las terapeutas ocupacionales, Susan y Peg. Al Doctor Kevin Yakuboff cirujano plástico que hizo milagros para que recobrara mi identidad, devolviera el movimiento de mis manos y brazos atrofiadas y me heredo una nariz tan grande como la de el. Gracias Doctor. Al personal de Chiquita Brands oficinas centrales en Cinncinati , que se ocuparon de todo lo que fuera necesario para que mi familia, Susy y Pedrito se acoplaran a una nueva cultura. A la familia Lidner, don Carl, doña Edyth y al señor Keith por demostrar y mostrar su corazón Cristiano a nosotros. A los señores Steven Warshaw y señora, señor Bob Kitsinger que siempre nos dieron su apoyo. 

A todo Chiquita Brands en el Tropico, Europa y más allá de donde recibimos cientos de tarjetas de apoyo y notitas especiales de compañerismo. A mis amigos de Puerto Barrios que sin dudarlo hicieron viaje hasta Cincinnati a verme, para alegrarnos a Susy y a mi aunque sea por unos minutos. Jamás olvidare ese detalle. A mis amigas a quien amo, respeto y admiro. Mujeres que con sus llamadas y oraciones sostuvieron esa Fe de querer vivir y ver la luz al final del túnel. Gracias Rosa María de Vargas, por su apoyo; Silvia de Rubí que siempre tuvo palabras sabias y de mucho coraje para mantenerme vivo y con ganas de vivir. Al Padre Francisco San Martín Fons, porque  como profeta anuncio en el ambon de la parroquia del Espiritu Santo: “Luís, volverá”. A mis hijos Luís Gustavo, Juan Manuel, José Miguel y Luisa Maria que padecieron conmigo, en silencio, en ayuno, en oración. Cuanto los amo y seguiré luchando por ustedes, siempre.

 

A mis suegros don Pedro y Menita porque supieron sostenerse y no desboronarse para sostenernos y no desboronarnos. Especial gratitud a mi cuñada Jackeline que nos acompaño en el día a día y fue testigo de la lucha diaria, de los llantos y de las risas. Te quiero mucho sister. A Pedrito mi hijo menor que el accidente le cambio la vida a sus cortos cuatro años de edad. Lamento haberte echado a perder tu fiesta de  piñata hijo. Lamento que el papa que viste ir una tarde no sea el mismo que volviste a ver a los cuatro meses, pero te sigo amando igual y vamos a salir juntos de esto. Te amo hijo de mi alma, cuanto has sufrido vida mía, cuanto. Especialmente a ti Susy; mujer que nunca me imagine iba a sacar fuerzas de tan menudo y fragil cuerpo.  Mujer que has sabido llevar tu dolor de enfermedad y me has servido y cuidado como cuidar un hijo. Ni con la vida te pago lo que tú has hecho conmigo y por mí. Gracias. Finalmente entiendo porque el destino me traía siempre a Izabal  porque era aquí en donde mi vida iba a empezar a empezar.

 

A ti Señor JESUS, que todo lo puedes, que todo lo sabes. Tu que entiendes y sabes mis más íntimos secretos, mis mas remotos y escondidos sentimientos. Tu que das vida y das mas vida aun después de la muerte terrena. A ti a quien quiero volver a encontrar y volver a gozarte cuando Tú quieras y solo cuando Tú quieras porque tuyo soy Señor, tuyo soy. Glorificado seas por siempre y para siempre, amen. 

SEGUNDA PARTE

 

Diciembre de 2002:

 

Y con su pequeñita manita angelical  agarro mi dedo índice de mi atrofiada mano derecha, y con ello capturo mi corazón para siempre…Un día, por el mes de Agosto del año 2,000, aparte de tener la maravillosa experiencia de tener vida y recibir un nuevo milenio, Dios no dio a Susy y a mi,  a mis hijos Luís Gustavo, Juan Manuel, José Miguel, Luisa Maria, Pedro Alejandro, a mis suegros, cuñados… en fin, a toda la familia un maravilloso  regalo. Una criatura tan adorable que nos capturo el alma a todos y cada uno,  nuestro pequeño Pablo Roberto.  Pablito  día a día, nos regala con sus ocurrencias, apenas si puede hablar, pero se sabe expresar con sonidos y al final, logra lo que quiere. Pablo ha venido a llenar nuestra casa de alegría, a hacernos vivir experiencias que quizás se vivieron igualmente con los otros hijos, pero por el trabajo y las ocupaciones las pase desapercibidas. Un verdadero regalo de Dios que me ha hecho sentir nuevamente ganas de vivir para sacarlo adelante, llevarlo hasta donde pueda y darle mucho amor. Pablito ha revivido por mandato de Dios la oportunidad para que disfrute de esa infancia y niñez que lamentablemente pase por alto con mis otros hijos.  Gracias a el, amo mucho mas a mis hijos y quisiera que el tiempo se hubiera detenido cuando eran bebes y cuidarlos y disfrutar de sus travesuras como lo hago con Pablito. A veces uno no se explica  como es posible que las cosas sucedan y que a su paso cambian nuestras vidas por siempre.   

 

La Finca, las vacas, el campo….

Al dejar la bananera, empecé una nueva vida ocupacional diferente, me dedique de lleno a trabajar en hacer de mi finca algo diferente, ya casi lo logro o moriré en el intento. Compre una propiedad en un lugar casi de ensueño, con una vista quizás única. Un lugar fresco, atravesada por un hermoso río, semi ondulada, con un bosque hermoso. Una propiedad de buen tamaño, suficiente para disfrutar del campo y la naturaleza. A la propiedad le llame EL MILAGRO, porque realmente eso es mi vida… un verdadero milagro que este vivo y presente en este mundo.  Sin embargo, he dejado de preguntarme porque… ahora le pregunto a El Señor… Para que?... que tiene preparado para mi?, a donde me quiere llevar? Que quiere que yo haga?...  Mientras me dice o me da una señal, sigo esforzándome por ser feliz día a día y viviendo cada día con intensidad, con plenitud, como si fuera el último. No hay  nada que no se pueda resolver con tranquilidad. He aprendido a que solo la muerte no tiene remedio, al que le toca, le toca. El mundo continua su marcha y el reloj, el tiempo, siguen su curso… y el tiempo no perdona a nadie. Los minutos que han  pasado ya no regresan. ..continuara….

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